HUGO OSORIO INSTRUMENTOS
LE DA LA BIENVENIDA
Artesanía, tradición y trabajo esmerado.
Hugo Osorio Instrumentos no ha hecho un producto del que no esté orgulloso. Aunque la industria ha cambiado con el tiempo, hay cosas que permanecen. Seguimos haciendo y reparando instrumentos a mano, como nos enseñó nuestro mentor Alcides Bedoya.
Confíenos su instrumento o adquiera una pieza que no encontrará en ningún lugar del mundo, no solo por su belleza, sino también por su valor artesanal, su legado cultural, su esencia.

ASÍ SOMOS
Nuestro taller sigue igual que siempre, un viaje al pasado



HERRAMIENTAS DEL PASADO
No necesitamos instrumentos eléctricos, hacemos todo con las herramientas que nos heredó nuestro maestro Alcides Bedoya.
LOS ARTESANOS
Hugo Osorio y Orlando Echeverry trabajan con sus manos para llevar a las suyas instrumentos de cuerda irrepetibles y hechos completamente a mano.
INSTRUMENTO TERMINADO
Cada pieza es única y construida por encargo para cada cliente. De acuerdo con las necesidades de nuestros visitantes, ayudamos a concebir el instrumento deseado.
UN PEDAZO DE HISTORIA
El artífice de nuestro taller, Alcides Bedoya Henao, nació en abril de 1912, “apenas dos días antes del hundimiento del Titanic”, dice su hija Gloria. Era un hombre recio de sombrero gardeliano, trabajador, perfeccionista y amoroso. Fue sastre, peluquero, jornalero…Cuando tenía poco más de 20 años, un cuñado suyo le enseñó a hacer guitarras, tiples y bandolas de manera artesanal, sin ningún aparato eléctrico.
Tras vender la finca heredada de sus padres en la vereda El Congolo, de la ciudad de Pereira, compró un terreno más cerca de las vías principales de la ciudad. El terreno tenía una casa de bahareque. En “La casa azul”, como le llama la familia por el color original de su fachada, Don Alcides abrió su taller de instrumentos musicales y terminó de criar a sus hijos hasta que se casaron y formaron sus familias. Aquel sería su sustento hasta que las manos le permitieron trabajar. Allí enseñó también a su hijo Hugo y a su yerno Orlando el arte de convertir la madera en música y con ello, el legado permaneció hasta hoy.
Lo que llega a manos de nuestros amigos músicos no es sólo una guitarra, un tiple, una bandola. Es un pedazo de historia de ciudad, una obra de arte popular avalada por las palabres de Don Alcides: “Siempre trabajamos con esmero y con garantía de por vida”.
Nuestro taller sigue igual que siempre, un viaje al pasado.
